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El Presidente Gabriel
García Moreno, quien dominó la escena política entre 1860 y
1875, intentó consolidar un régimen oligárquico que favoreciera
los privilegios sociales, políticos y económicos de un grupo
reducido, y un Estado asociado con la Iglesia Católica como
institución encargada de la educación confesional, el registro
de la población y el cobro de impuestos.
La sociedad ecuatoriana era desigual, no todos tenían similares
derechos políticos, sociales y económicos. La tierra estaba
concentrada en los terratenientes y se profundizaba una forma de
servidumbre conocida como concertaje que afectaba a los indios y
campesinos costeños.
Desde 1864 los liberales radicales empezaron un proceso de lucha
en la costa, en busca de una sociedad distinta. En 1872 se
produjo un levantamiento en la provincia de Chimborazo liderado
por el indígena Fernando Daquilema.
El segundo proyecto, denominado Proyecto Nacional Mestizo (Ayala
Mora. Editor. 2008), y se extendió hasta 1960. Dentro de este
período se produce el hecho revolucionario más importante en la
historia del Ecuador, la Revolución Liberal Radical (1895 –
1922), en cuyo proceso tuvieron agencia por primera vez los
sectores campesinos y medios de las nacientes ciudades.
Esta revolución fue liderada por Eloy Alfaro Delgado, un líder
atípico lejano a las antiguas estructuras criollas
terratenientes y distinto por su origen al ser nativo de una
provincia periférica, Manabí.
El legado de esta Revolución en lo político fue fundamentalmente
la incorporación de derechos y garantías políticas y civiles en
la constitución, la separación del estado y la Iglesia fundando
instituciones modernas civiles.
Desde la perspectiva social, la creación del sistema laico
público, la conculcación del tributo indígena y la prisión por
deuda, el impulso a los artesanos y gremios, la incorporación de
la mujer al trabajo público, la nacionalización de los bienes de
la Iglesia Católica.
En lo económico, la regulación monetaria basada en el patrón
oro, y las intenciones de limitar el comercio importador para
beneficiar el desarrollo de la incipiente industria nacional.
Obras físicas de magnitud en la construcción de la integración
nacional, la conectividad y el mercado interno fueron el
telégrafo y el tren trasandino.
El tema de la soberanía como posición política permanente y los
afanes de integración latinoamericana basada en una
internacional del liberalismo social, fue otro de los elementos
claves de la Revolución.
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