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En 1906 Alfaro se
proclamó Jefe Supremo buscando garantizar el proceso
revolucionario, fue nombrado posteriormente Presidente
Constitucional y gobernó hasta 1911 en medio de fuertes
tensiones.
La Revolución Alfarista legó al pueblo ecuatoriano las bases
para una sociedad de derechos, incluyente, laica y soberana con
conciencia americana.
Los gobiernos alfaristas, de carácter radical, pusieron en
vigencia constituciones políticas en las cuales se otorgaban
derechos civiles tales como la libertad de expresión, entendida
como la potestad del pueblo soberano a expresarse libremente sin
las limitaciones impuestas por los grupos de poder. Por otra
parte, durante la época revolucionaria se concretó el derecho
del matrimonio civil, todo lo cual abrió el camino hacia una
democracia con ciudadanos.
El alfarismo nos heredó también el Estado laico, es decir, un
conjunto de instituciones civiles sin la injerencia del clero y
la teocracia. Gracias a esta Revolución se creó el sistema
educativo público y laico, que permitió conocer la realidad bajo
los cánones de la razón y la ciencia. En su gobierno fueron
creados los primeros planteles educativos laicos del Ecuador. El
primero de ellos fue abierto en Portoviejo, Manabí, el 21
Octubre de 1883, con el nombre de Colegio Nacional Olmedo.
Con Alfaro se inició una política incluyente al promover la
participación de la mujer en espacios públicos. Fue un
americanista que buscó la integración y al mismo tiempo sostuvo
una política soberana y de definición de nuestras fronteras. |